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La democracia mal entendida

Sé que es injusto generalizar, pero lo haré. Los partidos políticos se llenan la boca de democracia cuando hablan, sobretodo en tiempos de campaña electoral. Sin embargo contribuyen día a día a debilitarla.
El poder político ha sido capaz de contribuir para que el sistema capitalista se vaya comiendo día a día el llamado estado de bienestar. Lo hace con decisiones que siempre acaban por beneficiar al que más tiene.
En momentos como los actuales es difícil de explicar que la UE, y en su momento España, quiera reforzar el sistema bancario, si ese dinero no llega a manos de las personas y de las empresas.
El ciudadano/a tampoco puede entender que una democracia sólo consista en depositar su voto si después no se le escucha o no se le quiere escuchar (o no conviene escucharle). La decisión de Grecia de realizar un referéndum sobre las ayudas que va a recibir de la UE ha caído como una losa entre los dirigentes de los diferentes países. Un ejemplo más de que Angela Merkel o Nicolas Sarkozy entienden la democracia a su manera.
El candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba también afirmó que la decisión de Grecia de hacer un referéndum era una mala noticia, mientras que el PP dice que el euro necesita estabilidad. ¿Y qué necesitan los ciudadanos/as? ¿Se les ha preguntado? ¿Por qué tienen tanto miedo a que opinen los griegos y las griegas? ¿Es más importante que Grecia esté en el euro sí o sí que lo que puedan decir sus ciudadanos?
El ejemplo del referéndum griego es un buen ejemplo para medir la situación actual de la democracia. A los políticos no les interesa que haya una democracia más directa, más participativa, a pesar de que tratan de tener en sus programas electorales algunas de las ideas que aparecieron en el movimiento 15-M. Se trataría, más o menos, de que deposites tu voto pero luego te calles. Eso sí, algunos ya no quieren que sea así y la política tendrá que regenerarse.

La Conferencia Episcopal pide el voto para el PP

Parece ser que todos quieren participar en la campaña electoral, también la Conferencia Episcopal. La semana pasada su secretario, Juan Antonio Martínez Camino, habló una vez más de la postura de su organización con respecto al aborto y al matrimonio homosexual, claramente en contra.
Lo más curioso del caso es que, según Martínez Camino, ellos hacían esta declaración sin querer decir a la sociedad a quién tenían que votar.
Me resultó gracioso escucharlo porque, en realidad, sí que están pidiendo el voto por un determinado partido, el PP. Mariano Rajoy ya ha afirmado que revisará la ley del aborto.
Mi pregunta es la siguiente. ¿Es justo que la Conferencia Episcopal salga a pedir el voto por el PP? ¿Están legitimados para ello? ¿Están en condición de dar consejos?
Cada vez que aparecen Martínez Camino y Rouco Varela recuerdo los sermones que dan los curas, sermones muchos de ellos que no entendía. Las únicas reflexiones que conseguían de mí eran del tipo "¿por qué dan consejos sobre cómo educar a los hijos si ellos no son padres?" o "¿por qué ser buena persona tiene que comportar ser buen cristiano"?
La Iglesia no se quita de encima la imagen tétrica que acompaña a personas como Martínez Camino o Rouco Varela, como tampoco quiere renovarse ni adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Cómo se puede entender que la Conferencia Episcopal haga una campaña en contra del matrimonio homosexual si, además, no se casan por la Iglesia? ¿Qué más les da? ¿No se trata de garantizar unos derechos que hasta ahora no existían? ¿La Iglesia no debería estar a favor de que el mayor número de personas tengas sus derechos reconocidos?
Sobre el tema del aborto podríamos hacer las mismas preguntas, si realmente con la ley que se aprobó durante esta legislatura es buena para garantizar derechos y para no causar traumas que pueden ser para toda la vida.
Digamos que la Conferencia Episcopal ha dejado claro su voto. Si finalmente gana Rajoy, ¿saldrán con la misma asiduidad en rueda de prensa para intentar darnos consejos de cómo vivir o cómo comportarnos?

Los empresarios vuelven a salir del armario

¿Cuántas veces hemos oído decir a los empresarios que ahora, en época de crisis, los trabajadores tienen que solidarizarse con la situación, entender lo mal que lo están pasando las empresas, sacrificarse si hace falta para mantener el trabajo o no quejarse por si bajan los sueldos a pesar de mantener las mismas horas?
Se trata de una argumentación muy general, pero en todo caso, sea cuando hay crisis o cuando es época de bonanza, el empresario/a siempre tiene la sartén por el mango y es el trabajador/a el que tiene que ir a remolque de las principales decisiones.
Una pregunta que me he hecho durante mucho tiempo, sobretodo ahora que se exige a los trabajadores ese sacrificio, es si durante el tiempo que las empresas han vivido momentos buenos ha repercutido positivamente en ellos, es decir, si el trabajador/a también ha salido beneficiado.
La respuesta de algunos será que sí, porque si hay trabajo hay trabajadores y, por tanto, es bueno para ellos. Pero yo voy más allá. ¿Es justo que el trabajador tenga que sacrificarse durante la crisis si cuando la cosa va bien siguen teniendo o el mismo salario o aumentado de manera vergonzosa?
Otras personas podrán decirme que quien arriesga es el empresario/a. Efectivamente, arriesga. Pero sin los trabajadores no podrían hacer nada.
Otra pregunta que me planteo es la siguiente: ¿es aceptable que los empresarios quieran entrar en el debate electoral? La CEOE propuso ayer algunos puntos para que se tengan en consideración. Con sus ideas, quieren abaratar el despido improcedente y procedente y apuestan por el copago en sanidad y justicia. ¿Creen que con esos objetivos se solucionará el tema del paro? Una vez más, quien sale perdiendo es el trabajador/a.
Uno de los argumentos más criticables que explicó ayer Joan Rosell, presidente de la CEOE, fue que si se abarata el despido se facilita la contratación. ¿No creéis que es una contradicción?
Me gustaría preguntar a los empresarios si la clave no es fomentar la competitividad sin quitar derechos a los trabajadores. Decirles si lo importante es buscar fórmulas para ser competitivo a través de la formación. A todo esto, estoy interesado en saber qué ideas de la CEOE se apropiarán el PP y el PSOE.

El fin de ETA. ¿Qué postura hay que tomar?

Hablar sobre ETA es delicado. Parece ser que la banda terrorista está derrotada y busca una salida digna a su situación. Desde Euskadi se habla de que ETA está dispuesta a dejar las armas y que ya está dando pasos decisivos para hacerlo.
Uno de ellos podría ser la Conferencia de San Sebastián que se celebró el pasado lunes con la presencia de mediadores internacionales, un acto que ha sido criticado por el PP y los medios de comunicación conservadores, y por el PSOE con su indiferencia.
Desde el punto de vista de las víctimas la conferencia es un insulto porque se llega a una serie de conclusiones en las que se puede entender que el conflicto era una guerra entre dos bandos, una guerra en el que los dos han matado. Yo prefiero verlo desde una perspectiva pragmática, es decir, pensar que es un paso positivo hacia el fin de la violencia de ETA. Creo, sinceramente, que lo ocurrido en la Conferencia de San Sebastián nunca puede restar, a pesar de que la intención de ETA y de la izquierda abertzale sea internacionalizar la situación y tratar de tener un final que en realidad no merece.
La situación que se le presenta al Estado Español es complicado. Se supone que ETA no depondrá las armas sin condiciones, sin querer conseguir algo a cambio. ¿Cuál debe ser la postura del Estado? ¿Decir que no, que la única solución es dejar las armas sin más y que suban al tren del juego democrático sin contraprestaciones? Sería lo ideal que así fuera, pero no creo que ETA, por muy derrotada que esté, se preste a dejar de matar sin más.
La otra posición sería la de hablar con la cúpula etarra, sentarse a negociar. ¿Sería entendible por las víctimas y por la sociedad? Podríamos hablar de que este escaparate no sería "políticamente correcto", pero yo me pregunto: si fuera la única solución posible, ¿no sería lo más lógico que se negociara si eso supone que ya no van a haber más muertes? De nuevo, vuelvo a ser pragmático en un tema tan delicado y comprometido. Las víctimas pueden no entenderlo, pero si de lo que se trata es de acabar con el terrorismo de ETA y la única vía posible es la de negociar.
Claro está que para negociar primero tienes que escuchar qué se propone y qué se quiere. Podría ser injusto acabar así, tener que negociar con alguien que sólo se ha dedicado a matar para conseguir sus objetivos, que no se trata de una guerra con dos bandos que están matando. Pero si con la negociación se consigue acabar con ETA, ¿no creéis que valdría la pena hacerlo?
Por otro lado, durante todos estos días he echado en falta la presencia de algún o alguna periodista vasca en las tertulias de los medios nacionales. Me hubiese gustado conocer la visión de alguien que siga el día a día de la situación de Euskadi y de ETA, y no sólo tener que escuchar a periodistas que todos los días hablan y hablan de todo pero sin tener la especialidad de nada. Ese es otro de los males del periodismo.

Mentrestant jo critique

Mentre Rita Barberà s'enfada perquè les elèctriques li reclamen que pague,l'alcaldessa de València fa tots els esforços necessaris perquè la final de la Copa Davis es dispute al cap i casal, amb les despeses que això comporta. Alfonso Rus s'ha posat les mans al cap després d'escoltar l'increment de la taxa de fem de l'EMTRE i els sous dels seus directius i d'alguns treballadors.
Mentre Lola Johnson diu que la dimissió de Camps no es va donar en directe per qüestions tècniques (crec que deuria anar a parlar amb els periodistes que estaven eixe dia alli), Canal 9 continua manipulant gràcies al beneplàcit del govern d'Alberto Fabra.
Mentre el Conseller d'Hisenda, José Manuel Vela, reconeix a Intersindical que si per ell fóra es carregaria "els grans events" perquè no són rentables, el Consell afirma que el GP de Fòrmula es mantindrà fins al 2014 i amb possibilitats d'ampliar-lo per més anys.
Mentre Alfonso Rus actua com a cacic en la Diputació de València quan diu que llevarà el sou als membres de l'oposició que es reafirmen en l'opinió que s'han de suprimir les diputacions, el també alcalde de Xàtiva es posa les mans al cap per l'augment de la taxa del fem de l'EMTRE i del sou dels directius i de certs treballadors d'eixa empresa.
A tot això, Alberto Fabra vol fer un retall del pressupost i ha assegurat que no tocarà les qüestions relacionades amb sanitat, educació o polítiques socials. El President de la Generalitat sembla oblidar-se que José Císcar s'ha cansat de dir que es prestarà sòl públic per a fer centres concertats. I també s'oblida que les polítiques socials pràcticament no les apliquen si tenim en compte algunes dades, com ara que no desenvolupen com cal la llei de dependència o deuen diners a centres de discapacitats psíquics. Això sí que és un drama i una preocupació. Mentrestant, el molt honorable continuarà enxufant gent del seu entorn i seguirà fent literatura. A hores d'ara, res del que ha promés ha cumplit. I els dies passen molt de pressa senyor Fabra.

Rajoy está preparado para gobernar? Y Rubalcaba?

¿Qué le ha pasado a Mariano Rajoy de un tiempo a esta parte? En sus últimas intervenciones públicas, el candidato del PP ha sido más cauto a la hora de explicar sus propuestas económicas. ¿Tal vez ha visto las orejas al lobo ahora y no antes? ¿Tal vez es una estrategia electoral? ¿O se trata de un actitud defensiva por si tampoco es capaz de crear empleo y de solucionar el problema de la crisis económica en España?.
Bien es cierto que Rajoy tiene un doble trabajo. Por una parte convencer al electorado fluctuante para que le voten. Por otro lado desdecir lo que algunos de sus compañeros han afirmado en las últimas semanas. No es una novedad para el candidado popular, pero ahora que se acerca el 20N no debe hacerle mucha gracia gastar energía en desmentir afirmaciones como las de González Pons cuando dijo que el PP crearía 3'5 millones de puestos de trabajo.
Lo realmente preocupante en el caso de Mariano Rajoy es que sus explicaciones, sus declaraciones no llegan a ser nunca claras. Un ejemplo lo podríamos encontrar en su última intervención cuando un periodista le preguntó si mantendrá la congelación de las pensiones o el impuesto de patrimonio si gana. Su respuesta, vaga, abstracta como siempre, no aclaró nada. Sólo afirmó que dependerá de la situación de cada momento.
Por su parte, Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato socialista, ha trasladado a la población una serie de propuesta que pueden ser interesantes desde el punto de vista económico pero, si realmente cree que son necesarias, por qué no las ha promovido mientras ha estado en el Gobierno de Zapatero?
Podríamos decir que se tratan de políticos profesionales, entendido como aquellos o aquellas que son capaces de responderte aquello que no le has preguntado, de salirse por la tangente cuando es necesario y dejar al periodista sin contestación. Rubalcaba parece esforzarse más que Rajoy, pero es uno de los grandes vicios de una clase, la política, que se piensan que son eso, una clase, cuando simplemente son nuestros representantes.
Unos políticos que no dudan en apuntarse al carro del vencedor si es necesario. La pregunta que yo haría a Mariano Rajoy y a Pérez Rubalcaba es la siguiente: si el Consejo de Informativos de RTVE no se hubiese rebelado contra la idea del Consejo de Administración de controlar el sistema de edición de los informativos de la cadena pública, hubiesen salido a criticar la propuesta? Siempre todo a posteriori, como cuando se pone solución a un problema cuando este problema ya ha surgido.
Mientras tanto, seguiré creyendo que la población se desentenderá más de la política a medida que los políticos no quieran acercarse a ella.

La incohèrencia del PP amb l'impost de patrimoni

La reinstauració de l'impost de patrimoni és una bona notícia per als qui creuen, com jo, que els qui més tenen han de pagar més. Com tot en aquesta vida, les persones necessiten crear discussions perquè no siga tan avorrit. Això és el que ha fet el PP, CiU i PNB, que es van abstindre ahir al Congrés dels Diputats.
Sembla sorprenent la postura del PP encapçalat per Mariano Rajoy. Aquest partit està en disposició de governar després del 20N però no se sap ben bé quina és la seua postura amb determinats temes, com ara l'impost de patrimoni. M'explique. Durant els dies i les setmanes abans de la votació, quan es va saber que el Govern de Zapatero volia reinstaurar aquest impost, de seguida van eixir els membres més destacats del Partit Popular per a dir que estava mal fet, que eixe impost no sol.luciona res i que perjudicaria a les classes mitjanes. La seua incoherència, per tant, és significativa si després han decidit abstindre's i no votar en contra.
És preocupant, al meu parer, que un dels arguments de Mariano Rajoy, González Pons, Dolores de Cospedal o Cristóbal Montoro siga que perjudicarà a la classe mitjana. No es pot entendre que diguen això si aquest impost es gravarà a aquells i a aquelles que tinguen un patrimoni a partir de 700.000 euros. Realment creuen que una persona de classe mitjana pot tindre un patrimoni com a mínim d'eixa quantitat? Coneixen la realitat de la societat espanyola? O, simplement, es tracta de dir la contrària perquè interessa a nivell electoral, és a dir, enfonsar encara més al rival per guanyar com siga?
Més sorprenent és que el Conseller d'Hisenda de la Generalitat Valenciana, el senyor José Manuel Vela, també utilitze eixe argument per dir que el Consell de Fabra no va a posar en marxa l'impost de patrimoni. Com pot dir això si tenim en compte algunes dades econòmiques que afecten al País Valencià? Com pot afirmar que eixe impost pot afectar a la classe mitjana valenciana si cada dia tenim males notícies relacionades amb desnonaments perquè no es poden pagar les hipoteques, amb ERO's a les empreses o amb el deute desorbitant en els comptes de la Generalitat?
Sembla ser que Alberto Fabra vol seguir el camí del seu amic Francisco Camps, és a dir, dir no a totes aquelles lleis que vinguen del govern espanyol mentre aquest siga socialista. Això sí, ahir Vela ja va reconèixer que necessiten la seua ajuda per tirar endavant.
Mentrestant, el President de la Generalitat fa la seua pensant-se que no ha eixit de l'armari. El nomenament de Núria Romeral, ex cap de premsa de Camps, com a nova directora de Ràdio 9 i el manteniment de López Jaraba com a director de RTVV és un símptoma que Fabra vol fer el mateix que feia el seu amic: controlar el mitjà públic de tots els valencians amb persones que treballen i han treballat pel bé del PP. Si la societat valenciana tinguera la capacitat de rebel.lar-se contra això, més d'una decisió dels polítics no aniria endavant.