Ya hace demasiado tiempo que me hago la siguiente pregunta: "¿hasta qué punto un país que forma parte de la UE debe estar obligado a cumplir el objetivo de déficit?" Lo malo es que la respuesta que me viene es muy cruel: "porque se decidió entrar en una estructura hecha a la medida de Francia y Alemania".
Efectivamente, ahora todos reniegan de Ángela Merkel, de su tozudez, de su sangre fría, de su falta de sensibilidad, de no querer aceptar algo como los eurobonos. Pero lo mejor sería ponernos en su lugar. ¿Qué haríamos? Me atrevo a aventurar que el 99% haríamos lo mismo. Porque, ¿quién quiere dejar dinero sin nada a cambio? ¿Por qué razón Alemania lo tiene que hacer?
Tal vez el problema no es la situación actual, sino que no que la enfermedad no se previno cuando tocaba. Porque, ¿alguien hizo un estudio sobre las posibilidades, necesidades, riesgos de entrar en la UE? ¿España estaba preparada para seguir ese paso?
La clave de su entrada ya no es el hecho en sí, sino que se trata de estudiar y ver si España se adaptó a sus circunstancias. Cierto que algunos de los males de este país también tengan que ver con ciertas permisibilidades de Bruselas, pero la estructura de un país como España, ¿estaba preparada para un cambio tan radical?
Muchas voces afirman que la entrada de España en la UE ha supuesto una modernización del país. Posiblemente, pero ¿de qué modernización hablamos? Parece que todo lo que se ha conseguido se vuelva en contra. Las políticas de recortes que está llevando el Gobierno de Mariano Rajoy son precisamente un efecto contrario a lo que se llama modernización.
Porque, ¿es modernización que no haya una buena sanidad o educación públicas? ¿Es modernización que los sueldos cada vez sean más bajos o que se tengan que trabajar más horas por menos dinero? ¿Es modernización que muchos políticos estén relacionados con casos de corrupción o que hayan despilfarrado el dinero público en farándulas y fiestas de guardar?
No soy un experto de economía ni pretendo serlo. Pero tras leer que el principal problema de España no es la deuda pública sino la privada, puedo afirmar que esta crisis es una estafa y la estamos pagando una sociedad que sí que ha luchado por modernizar el país tras una larga dictadura.
Blog personal en el que hablo de mi experiencia como emigrante en México y como responsable de Marketing Digital.
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La UE y la modernización: España camina hacia atrás
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Más recortes y más miseria
La política de los recortes, obligada desde la UE y, por tanto, por Alemania, es la decisión que han adoptado el Gobierno de Mariano Rajoy y las Comunidades Autónomas. Las consecuencias son horribles, sobre todo en lo que respecta a áreas tan fundamentales como la educación, la sanidad, la investigación y el desarrollo.
Sin embargo, parece ser que no sea una cuestión importante para el PP, que gobierna en mayoría absoluta. Esta semana hemos podido escuchar, por ejemplo, en boca de Carmen Vela, secretaria de Estado para I+D, que sobran científicos en España. Ante este tipo de declaraciones, es evidente que a los gobernantes actuales no se les pasa por la cabeza cambiar la tendencia, pararse a respirar, pensar, creer que los recortes no nos llevan a ningún sitio.
Sin ser un experto en economía, mi análisis es el siguiente. Si los ciudadanos cada día disponen de menos dinero para gastar, ¿cómo va a crecer un país? Si, además, tenemos en cuenta que el problema de España es la deuda privada y no la pública, ¿por qué no se llevan a cabo medidas para fomentar el crecimiento a través de la investigación, el desarrollo, la educación?
Con sólo ver los datos relativos al número de españoles que han emigrado en los últimos años, se podría hacer un análisis pormenorizado de los problemas que existen y de las posibles soluciones. Últimamente entre los amigos y la familia sólo hablamos de la actual situación, con expresiones como las de mi abuela que ha llegado a decir que "de nada ha servido nuestro esfuerzo porque hemos vuelto a los años de la posguerra, donde muchos tuvieron que buscarse la vida fuera para poder vivir".
Lo más traumático es escuchar, leer y ver casos de jóvenes que han tenido una buena formación y que no tienen oportunidades para desarrollar sus conocimientos. Pero también el de personas no tan jóvenes que tienen su especialización, sus años de experiencia y que han visto truncada su carrera por una simple política de reducción de costes.
Las redes sociales son fundamentales para conocer el estado de cosas existente. Cada vez son más los españoles que tuitean o escriben en su muro de Facebook desde otro país, ya sea porque han encontrado un trabajo y se sienten unos privilegiados o porque han ido a probar suerte. La única diferencia de la posguerra a ahora es la comodidad para viajar a otro destino. Pero el fondo, desgraciadamente, es el mismo.
Sin embargo, parece ser que no sea una cuestión importante para el PP, que gobierna en mayoría absoluta. Esta semana hemos podido escuchar, por ejemplo, en boca de Carmen Vela, secretaria de Estado para I+D, que sobran científicos en España. Ante este tipo de declaraciones, es evidente que a los gobernantes actuales no se les pasa por la cabeza cambiar la tendencia, pararse a respirar, pensar, creer que los recortes no nos llevan a ningún sitio.
Sin ser un experto en economía, mi análisis es el siguiente. Si los ciudadanos cada día disponen de menos dinero para gastar, ¿cómo va a crecer un país? Si, además, tenemos en cuenta que el problema de España es la deuda privada y no la pública, ¿por qué no se llevan a cabo medidas para fomentar el crecimiento a través de la investigación, el desarrollo, la educación?
Con sólo ver los datos relativos al número de españoles que han emigrado en los últimos años, se podría hacer un análisis pormenorizado de los problemas que existen y de las posibles soluciones. Últimamente entre los amigos y la familia sólo hablamos de la actual situación, con expresiones como las de mi abuela que ha llegado a decir que "de nada ha servido nuestro esfuerzo porque hemos vuelto a los años de la posguerra, donde muchos tuvieron que buscarse la vida fuera para poder vivir".
Lo más traumático es escuchar, leer y ver casos de jóvenes que han tenido una buena formación y que no tienen oportunidades para desarrollar sus conocimientos. Pero también el de personas no tan jóvenes que tienen su especialización, sus años de experiencia y que han visto truncada su carrera por una simple política de reducción de costes.
Las redes sociales son fundamentales para conocer el estado de cosas existente. Cada vez son más los españoles que tuitean o escriben en su muro de Facebook desde otro país, ya sea porque han encontrado un trabajo y se sienten unos privilegiados o porque han ido a probar suerte. La única diferencia de la posguerra a ahora es la comodidad para viajar a otro destino. Pero el fondo, desgraciadamente, es el mismo.
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No se enteran: estamos cambiando de sistema
A estas alturas creo que determinados partidos políticos no saben o no han entendido que el sistema de cosas está cambiando y que no sabemos hacia dónde nos dirigimos. Lo preocupante es que sean ellos, los políticos, los que estén tomando decisiones sin saber que, efectivamente, estamos evolucionando hacia una nueva era.
¿Capitalismo? ¿No pensáis que la definición de capitalismo está ya superada? El capitalismo, como tal, vino, se reprodujo y acabó. Durante un determinado tiempo muchos (aunque no la mayoría) se beneficiaron de un sistema bautizado como democrático y libre.
El tiempo ha demostrado que sí, que ha sido muy liberal pero nada democrático. La oligarquía financiera y económica ha hecho posible que el sistema capitalista se haya convertido en un sistema opresivo, injusto y manipulador. A ello también han contribuido los grandes partidos, que se han sentido muy cómodos al lado de los bancos y de los empresarios.
El otro día tuve una conversación muy interesante con el director del periódico digital Valencia Plaza, Cruz Sierra (https://twitter.com/#!/cruzsierra_), al hilo de lo que estaba ocurriendo con Bankia y la posible indemnización que podía tener uno de sus consejeros, Aurelio Izquierdo .
Todos nos hemos indignado con la posibilidad de que este señor cobre 14 millones de euros de indemnización después de la mala gestión de Bankia (en su caso todo lo relacionado con Bancaja). Pero como bien me recordó Cruz Sierra, este tipo de indemnizaciones son las habituales en el actual sistema, es decir, que otros directivos y consejeros ya han cobrado esa cantidad de dinero, pero hasta ahora nadie lo había criticado porque en los últimos años la gente no se preocupaba por esas cosas.
Es cierto. En momentos de bonanza económica (un término que odio, porque debería suponer que todos nos beneficiábamos y no fue así) la sociedad se ha interesado por otros aspectos y no ha sido capaz o no ha querido pensar que el sistema nos estaba llevando a un camino sin salida, a pan para hoy y hambre para mañana. Me estoy refiriendo, por supuesto, a esa clase media que en muchos casos ha dejado de serlo.
Los datos del paro, la situación de la economía española, las decisiones tomadas por el Gobierno de Rajoy y por determinadas CCAA, el hecho de que no se intente cambiar la estructura para fomentar el crecimiento, para invertir más en educación, en investigación y desarrollo...nos hacen creer que la clase política sigue sin enterarse que el capitalismo está muerto, que un sistema no puede basarse ni depender del poder económico de los bancos y, sobre todo, tener autoridad en una UE que está supeditada a los intereses y opiniones de una señora llamada Angela Merkel.
Reivindico la educación pública y de calidad
Recuerdo cuando llegué al instituto. Era 1990. Mis padres me habían comentado si quería estudiar en Denia, en la pública, o si prefería irme a Cheste porque decían que allí salías mejor preparado para la universidad. Yo dije que prefería ir a la pública y les pregunté: ¿cómo sabéis que los profesores de Cheste son mejores que los de Denia? ¿Acaso no estáis contentos con el nivel que hemos tenido en el colegio de Ondara?
De hecho, creo que mis compañeros y compañeras que salimos del colegio público de mi pueblo estábamos bien preparados para dar el salto al BUP, un salto abismal porque la diferencia y la exigencia era muy alta, sobre todo a la hora de adaptarse al primer curso. En ningún momento, durante los años del EGB, tuve la sensación de tener malos profesores, de no estar aprendiendo o de estar perdiendo el tiempo.
Mi época del instituto también fue buena. Tuve la suerte de ir a un instituto público con un buen profesorado. Tampoco tuve la sensación de no estar aprendiendo o de que el sistema no funcionara.
LA UNIVERSIDAD
Casualidad o no, lo cierto es que el peor momento lo pasé en la Universidad. Me decidí por periodismo porque era lo que me gustaba, pero tenía un problema. En el País Valencià sólo existía el CEU San Pablo. Lo comenté a mis padres porque yo no quería ir a la privada y no pretendía que ellos hicieran un esfuerzo extra para que yo estudiara. Les dije que existía la posibilidad de estudiar en Barcelona o Madrid, pero ellos ya habían sacado números y contestaron que no, que resultaba mucho más caro.
Tengo que reconocer que estudié la carrera con presión. Constantemente recordaba que estaba en la privada, que no podía hacer el tonto y que tenía que aprobar para no pagar más dinero. A esto se unió el hecho de que parte del profesorado era bastante incompetente, en el sentido de que impartían asignaturas sin haber tenido experiencia. Por ejemplo, no era posible que un profesor diera televisión o radio sin haber trabajado en esos medios. Curiosamente, los mejores docentes fueron los relacionados con Historia.
LA ACTUALIDAD
Hoy, 22 de marzo, todos los sectores de la educación han decidido hacer huelga en contra de los recortes del Gobierno de Rajoy y de las distintas CCAA que también van por ese camino. Hoy recuerdo todo lo que acabo de escribir en este post. Recuerdo que la educación pública es fundamental para el buen funcionamiento de la sociedad, para la formación de la persona, y que para nada una institución privada puede garantizarlo más y mejor que una pública.
La educación no puede ser objeto de negocio, porque es uno de los pilares básicos de la democracia. No se puede tratar a la educación como algo prescindible, como algo que hoy puede ser recortado para equilibrar la balanza. Ni siquiera sería motivo de recortes si la educación fuera la verdadera culpable de la crisis (que no es el caso).
La comunidad educativa ha dicho basta, ha alzado la voz para quejarse, para decir que los recortes en educación son antidemocráticos, que la educación tiene que mejorarse día a día y no perjudicándola, que es inversión y no gasto, que todos los esfuerzos deben ir encaminados a tener un sistema educativo apto para todos y todas, independientemente de su religión, cultura o capacidad económica.
Por eso digo que hoy, 22 de marzo, más que nunca, reivindico una educación pública y de calidad, y pido que Rajoy y su Ministro de Educación recapaciten y den un paso atrás a sus recortes.
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