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La Conferencia Episcopal pide el voto para el PP

Parece ser que todos quieren participar en la campaña electoral, también la Conferencia Episcopal. La semana pasada su secretario, Juan Antonio Martínez Camino, habló una vez más de la postura de su organización con respecto al aborto y al matrimonio homosexual, claramente en contra.
Lo más curioso del caso es que, según Martínez Camino, ellos hacían esta declaración sin querer decir a la sociedad a quién tenían que votar.
Me resultó gracioso escucharlo porque, en realidad, sí que están pidiendo el voto por un determinado partido, el PP. Mariano Rajoy ya ha afirmado que revisará la ley del aborto.
Mi pregunta es la siguiente. ¿Es justo que la Conferencia Episcopal salga a pedir el voto por el PP? ¿Están legitimados para ello? ¿Están en condición de dar consejos?
Cada vez que aparecen Martínez Camino y Rouco Varela recuerdo los sermones que dan los curas, sermones muchos de ellos que no entendía. Las únicas reflexiones que conseguían de mí eran del tipo "¿por qué dan consejos sobre cómo educar a los hijos si ellos no son padres?" o "¿por qué ser buena persona tiene que comportar ser buen cristiano"?
La Iglesia no se quita de encima la imagen tétrica que acompaña a personas como Martínez Camino o Rouco Varela, como tampoco quiere renovarse ni adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Cómo se puede entender que la Conferencia Episcopal haga una campaña en contra del matrimonio homosexual si, además, no se casan por la Iglesia? ¿Qué más les da? ¿No se trata de garantizar unos derechos que hasta ahora no existían? ¿La Iglesia no debería estar a favor de que el mayor número de personas tengas sus derechos reconocidos?
Sobre el tema del aborto podríamos hacer las mismas preguntas, si realmente con la ley que se aprobó durante esta legislatura es buena para garantizar derechos y para no causar traumas que pueden ser para toda la vida.
Digamos que la Conferencia Episcopal ha dejado claro su voto. Si finalmente gana Rajoy, ¿saldrán con la misma asiduidad en rueda de prensa para intentar darnos consejos de cómo vivir o cómo comportarnos?

Los empresarios vuelven a salir del armario

¿Cuántas veces hemos oído decir a los empresarios que ahora, en época de crisis, los trabajadores tienen que solidarizarse con la situación, entender lo mal que lo están pasando las empresas, sacrificarse si hace falta para mantener el trabajo o no quejarse por si bajan los sueldos a pesar de mantener las mismas horas?
Se trata de una argumentación muy general, pero en todo caso, sea cuando hay crisis o cuando es época de bonanza, el empresario/a siempre tiene la sartén por el mango y es el trabajador/a el que tiene que ir a remolque de las principales decisiones.
Una pregunta que me he hecho durante mucho tiempo, sobretodo ahora que se exige a los trabajadores ese sacrificio, es si durante el tiempo que las empresas han vivido momentos buenos ha repercutido positivamente en ellos, es decir, si el trabajador/a también ha salido beneficiado.
La respuesta de algunos será que sí, porque si hay trabajo hay trabajadores y, por tanto, es bueno para ellos. Pero yo voy más allá. ¿Es justo que el trabajador tenga que sacrificarse durante la crisis si cuando la cosa va bien siguen teniendo o el mismo salario o aumentado de manera vergonzosa?
Otras personas podrán decirme que quien arriesga es el empresario/a. Efectivamente, arriesga. Pero sin los trabajadores no podrían hacer nada.
Otra pregunta que me planteo es la siguiente: ¿es aceptable que los empresarios quieran entrar en el debate electoral? La CEOE propuso ayer algunos puntos para que se tengan en consideración. Con sus ideas, quieren abaratar el despido improcedente y procedente y apuestan por el copago en sanidad y justicia. ¿Creen que con esos objetivos se solucionará el tema del paro? Una vez más, quien sale perdiendo es el trabajador/a.
Uno de los argumentos más criticables que explicó ayer Joan Rosell, presidente de la CEOE, fue que si se abarata el despido se facilita la contratación. ¿No creéis que es una contradicción?
Me gustaría preguntar a los empresarios si la clave no es fomentar la competitividad sin quitar derechos a los trabajadores. Decirles si lo importante es buscar fórmulas para ser competitivo a través de la formación. A todo esto, estoy interesado en saber qué ideas de la CEOE se apropiarán el PP y el PSOE.

El fin de ETA. ¿Qué postura hay que tomar?

Hablar sobre ETA es delicado. Parece ser que la banda terrorista está derrotada y busca una salida digna a su situación. Desde Euskadi se habla de que ETA está dispuesta a dejar las armas y que ya está dando pasos decisivos para hacerlo.
Uno de ellos podría ser la Conferencia de San Sebastián que se celebró el pasado lunes con la presencia de mediadores internacionales, un acto que ha sido criticado por el PP y los medios de comunicación conservadores, y por el PSOE con su indiferencia.
Desde el punto de vista de las víctimas la conferencia es un insulto porque se llega a una serie de conclusiones en las que se puede entender que el conflicto era una guerra entre dos bandos, una guerra en el que los dos han matado. Yo prefiero verlo desde una perspectiva pragmática, es decir, pensar que es un paso positivo hacia el fin de la violencia de ETA. Creo, sinceramente, que lo ocurrido en la Conferencia de San Sebastián nunca puede restar, a pesar de que la intención de ETA y de la izquierda abertzale sea internacionalizar la situación y tratar de tener un final que en realidad no merece.
La situación que se le presenta al Estado Español es complicado. Se supone que ETA no depondrá las armas sin condiciones, sin querer conseguir algo a cambio. ¿Cuál debe ser la postura del Estado? ¿Decir que no, que la única solución es dejar las armas sin más y que suban al tren del juego democrático sin contraprestaciones? Sería lo ideal que así fuera, pero no creo que ETA, por muy derrotada que esté, se preste a dejar de matar sin más.
La otra posición sería la de hablar con la cúpula etarra, sentarse a negociar. ¿Sería entendible por las víctimas y por la sociedad? Podríamos hablar de que este escaparate no sería "políticamente correcto", pero yo me pregunto: si fuera la única solución posible, ¿no sería lo más lógico que se negociara si eso supone que ya no van a haber más muertes? De nuevo, vuelvo a ser pragmático en un tema tan delicado y comprometido. Las víctimas pueden no entenderlo, pero si de lo que se trata es de acabar con el terrorismo de ETA y la única vía posible es la de negociar.
Claro está que para negociar primero tienes que escuchar qué se propone y qué se quiere. Podría ser injusto acabar así, tener que negociar con alguien que sólo se ha dedicado a matar para conseguir sus objetivos, que no se trata de una guerra con dos bandos que están matando. Pero si con la negociación se consigue acabar con ETA, ¿no creéis que valdría la pena hacerlo?
Por otro lado, durante todos estos días he echado en falta la presencia de algún o alguna periodista vasca en las tertulias de los medios nacionales. Me hubiese gustado conocer la visión de alguien que siga el día a día de la situación de Euskadi y de ETA, y no sólo tener que escuchar a periodistas que todos los días hablan y hablan de todo pero sin tener la especialidad de nada. Ese es otro de los males del periodismo.