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No me adapto a la comida mexicana

Hablar de México y no hablar de su comida es un pecado. Si he de ser sincero es de lo que más me está costando. No es que yo sea una persona especial, pero mi estómago se resiente cada vez que cambio de hábitos y de comidas.

Lo primero que tuve que hacer fue aprenderme lo que es un taco, una quesadilla, unas flautas o unos tamales, entre otras muchas cosas. La primera semana fue tremenda porque no sabía qué comer. Lo primero que preguntaba era si picaba. Pero claro, no tenemos el mismo paladar. La consecuencia fue que el primer taco que me comí me sentó muy, muy mal. A estas alturas sigo evitando lo que pica.

Me resulta difícil entender que los mexicanos coman lo mismo todos los días. Pero es lo que veo, sobre todo en las paradas que existen en la calle. Miles y miles de puestos en los que puedes tomar comida mexicana a un precio muy barato. A estas alturas sigo sin adaptarme a ella, aunque me tranquiliza el hecho de saber que en el supermercado hay de todo.

El otro día, el profesor Eduardo, mi gran ángel de la guarda, me llevó al Club España. Me comentó que todos los domingos hay un bufet libre con comida española y mediterránea. Le sonreí de oreja a oreja porque quería comer algo parecido a lo que estoy acostumbrado. Y así fue, a pesar de que la paella que allí había no era paella y sí otra cosa. Fue un momento de reencuentro personal y de poder disfrutar de la comida.

Lo que sí que me gusta es la fruta. Hay una gran variedad y con muy buen sabor. Por ejemplo, los aguacates me parecen mucho más buenos que los que he comido en Valencia, mucho más sabrosos. El otro día fue a un mercado callejero y me volví loco mirando y mirando fruta. Pregunté qué nombre tenían esas figuras tan raras, pero ahora no lo recuerdo. Me dieron a probar y todas, absolutamente todas, me gustaron.

Puedo afirmar y afirmo que tras un mes en Ciudad de México, mi estómago sigue sin estar acostumbrado. Tampoco para tanto tequila, pero sí para cerveza. Ésta es otra historia interesante. El primer día que fui a un bar me preguntaron si la quería rubia o morena. Le dije que negra y empezó a hablarme de marcas y marcas. Le pedí el nombre que más me gustó: León. Y estaba buena.
Con el tema del tequila lo tengo más difícil porque no me gusta. También existe el metzal, que tiene un sabor parecido. Tampoco me gusta.

Otra de las sorpresas que me encontré durante los primeros días fue la variedad de aguas que existen. Yo pensaba que sólo existía la natural y la mineral, pero aquí tienes agua de horchata, de mango, de papaya...de mil historias. De momento sólo he probado la de horchata y está muy buena.

La verdad es que me enrollo bastante y tampoco es plan de aburrir. Sólo añadiré que, a pesar de las dificultades que me encuentro, sé que algún día empezará a gustarme estar aquí. Ah. Se me olvidaba. Sigo respirando con dificultad cuando corro, pero ya puedo aguantar una hora entre coches, humo, gente y oscuridad. Hasta pronto.

6 comentarios:

  1. Cobarde!!! Lo mejor para superar la 'cruda' (resaca) es tomarse unos menudos (callos) y después un buen tequila reposado. Me encanta el picante!!! Quina enveja te tinc amic!!! El aguacate en Mexland está buenísimo... me hinchaba a platos de guacamole!

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  2. Txema, has de vindre! Supose que a poc a poc aniré adaptant-me.

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  3. ¿Pues a dónde vas a comer? En la Condesa hay mucho restaurante con comida española. Saludos.

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  4. Participen en el concurso de Dilo con Comida y ganen fabulosos premios, aquí les dejo la liga para que puedan entrar http://sake.mx/dcc ...Suerteeee.

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  5. Los mexicanos comemos lo mismo todos los días... no sé qué pensar de alguien que dice una cosa como esta

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  6. ajaja sabia que los gallegos eran delicaditos pero no tanto

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